Porque la verdadera belleza es valiente

Agnes está muerta.

No fue cercana a mí. Pero todos la conocimos.

Así eran las cosas en Cholula: todos teníamos nuestro lugar. Más o menos.

Mira, este estudió ingeniería, quiere ser pintor pero ahora trabaja de barman, esta es la ex novia de fulano de teatro, esas morras andan, este wey ya se dio a no sé quién, aquél hace paro con la mota, ah sí, mi cuate dibuja, estos son del equipo de americano, las de allá de básquet, él estudió comunicación como yo, él se graduó con un documental bien chido, su novia es antropóloga, ellos son de música igual que mi chica, mi amiga la de relaciones internacionales, mi ex de economía,  los vieron vomitando junto a la pirámide, la banda de negocios, esta vieja es hombre.

 

Agnes me aparece en dos recuerdos.

En el primero, yo le estoy pasando un mensaje de parte de no sé quién, que me pedía informarle acerca de una fiesta en no sé dónde. Yo iba a Bar Fly, y como ella siempre estaba ahí, hacer el favor era natural y sencillo. Recuerdo cómo me miró y me dio las gracias. Cómo hasta me invitó a la fiesta. No fui, pero me gustó que me invitara. Es lo que más recuerdo, porque fue una invitación de verdad: quiero decir que la armonía de la noche y la simpatía entre dos jóvenes borrachas en la milenaria Cholula era algo que no tenía por qué no ocurrir. Y bueno, es que a mí no me pasaba con frecuencia. No así. Hacia el final de la carrera estaba convencida de que en realidad no le caía muy bien a la gente. Pero a Agnes algo de simpatía le inspiré.

 

No escarbé en la memoria para acceder a ese recuerdo. Los ojos genuinos se me quedan siempre en el corazón, aunque no acepte ir a la fiesta a la que me han invitado.

Para el segundo tampoco hice arqueología mental:

 

Un político de quinta ha venido a la universidad a exponer sus ideas a favor del matrimonio homosexual y otros asuntos humanos sobre los que todos los asistentes somos conscientes o simpatizantes.

Desafortunadamente, sus comentarios no están a la altura de sus supuestas ideas. La verdad es que sólo dice pendejadas. El pobre no da una. Sólo quiere votos. Agnes se da cuenta. Lo corrige en dos o tres puntos. En otro momento de la charla, añade algo acerca de la comunidad transgénero. Y para el final, Agnes vuelve a intervenir a propósito de otro tema abordado: trabajadoras sexuales, que no prostitutas, señor, que eso se relaciona con la esclavitud y estas mujeres han decidido por ellas mismas.

El político no mira a Agnes a los ojos. La trata de usted y, en un esfuerzo supremo por recordar sus clases de español en la primaria, escoge palabras neutras para referirse a ella. No sé si no ha reparado en los bonitos senos de Agnes o si se le olvidó que ella misma se presentó como psicóloga o por qué puta madre no se larga si no sabe qué vino a decir.

 

Agnes ha sido asesinada.

Las razones evidentes las conocemos todos: prejuicio y estupidez. En la prensa están utilizando términos como crímenes de odio y transfobicidio. Tienen razón. Es importante saber que todo eso existe. Es urgente recordarlo todos los días. Tanto como tener presente que un asesinato es lo que es y que así se llama.

La gente que mató a Agnes es gente que no es gente. Es que gente que no vale absolutamente nada. Pero, sobre todo, son seres que no soportan ni toleran la belleza en ninguna de sus formas o dimensiones.

 

Esa es la raíz común entre el asesinato de Agnes Torres y casi todo lo que vuelve a este mundo un lugar despreciable: el odio y el no respeto a lo bello. A lo que es mejor que uno mismo porque es genuino y valiente.

En gran medida, la belleza y la valentía son sinónimos, porque se construyen de la misma forma. Contienen, cuando son genuinas, los mismos elementos: la aceptación y la coherencia.

 

La belleza más valiosa, o por lo menos la que yo considero así, es la que se levanta de entre todos los motivos que tenemos para irnos directamente al diablo cuando sabemos que eso sería lo más fácil. Es la belleza que decide hablar por sí misma, desde el fondo.

Una belleza hecha también de resistencia.

 

Agnes ha muerto en el apogeo de lo bello.

Es mucho más de lo que mucha gente podrá decir de sí misma o de lo que se podrá contar de la mayor parte de nosotros cuando nos toque.

 

Anuncios
Etiquetado ,

8 pensamientos en “Porque la verdadera belleza es valiente

  1. Javi Molina dice:

    Maravilloso texto Tania. Yo soy español, viví en Cholula en 2008 y conocí a Agnes en Bar Fly. Era una chica muy inteligente y más seria de lo que algunos imbéciles creían. México a veces me da malas noticias pero sigue estando en mi corazón, porque allí conocí a la gente más auténtica. Pero tamibén hay gente que convierte la vida en un infierno. Ánimo. Seguid luchando para que cada vez sean menos.

  2. […] En 2010, durante un panel sobre matrimonio homosexual en Puebla que organizó el departamento de mi licenciatura, le calló la boca a un político que se equivocaba una y otra vez en su elección de palabras al referirse a personas trans y a trabajadoras sexuales. Esta anécdota la recuerda también mi amiga Tania en su blog. […]

  3. anna garcia martinez dice:

    Hola,
    ¡Que grata sorpresa!
    Me he encontrado esta publicación tuya por casualidad, vaya, y me ha gustado mucho, y entristecido. Me ha sorprendido, gustado y entristecido.
    Es extraño, pero estaba dándole vueltas a varias cosas en mi cabeza, problemas cotidianos, cosas que pasan cuando eres una mujer transexual y me he sentido acompañada por tu escrito.
    Me entristece no solo que haya criminales que matan, también hay personas que humillan, que silencian, que marginan. Y hay personas que, apoyan y ayudan y mueven conciencias.
    Eso es valiente y es hermoso.

  4. No la conocí, pero el hecho es que la belleza es valiente.

  5. Ellie dice:

    No conocí personalmente a Agnes, más el hecho me parece despreciable. En el 2009 un muy buen amigo mío (en conjunto con otra compañera) hicieron un documental llamado “Homofobia: El arcoiris en el clóset” que fue mi primer contacto al llegar a Puebla (ese mismo año) con los homicidios por odio en esta ciudad. El saber que estamos a tres años y estas reprobables situaciones continúan me hace perder un poco de fuerza, más saber que hay gente como ella, como tú, como muchos allá afuera me ayudan ganar confianza y la certeza de que debemos seguir defendiendo nuestros ideales. Porque creo todos queremos un mundo mejor.

  6. Suzy González dice:

    Hola, yo también no la conocí muy bien pero desde el momento en que la ví sé que era una mujer muy especial y muy valiente, la admiro por eso.

Otros deportistas opinaron

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: