MALES QUE AQUEJAN AL ESCRITOR (UNA INTERPRETACIÓN PERSONAL). QUINTA ENTREGA.

Analfabetismo, sectarismo

La otra tarde S. declaró que le gusta cómo hablo.

Lo ha dicho más de una vez.

Naturalmente, a mí me entusiasma que pequeñas unidades de sintaxis que voy transpirando sobre la marcha (y que encima son sinceras y verosímiles como “quiero vivir en esta esquina de tu boca” o  “esta curva de acá es tu país”) contengan el potencial de acercarme a otro ser humano; quiero decir: más allá de lo que uno es capaz de aproximarse con cualquier parte más o menos dura del cuerpo.

(De pronto he recordado El cuento de nunca acabar de Carmen Martín Gaite, que explora la tragicómica bola de estambre que es la narración amorosa: la persuasión, el reclamo del otro mediante el discurso y el arte de la elocuencia que podría suponer, si las cosas salen bien, la ascensión de los amantes “hacia ese séptimo cielo” de duración imprevisible.

Si bien C.M.G. utiliza en este espléndido ensayo una lúdica imagen de Petrarca muriéndose de amor y ensimismamiento al componer un poema que un inoportuno amigo suyo juzgará de exagerado (anda, Francesco, que esa morra te vale más bien madre –le dirá el amigo que a efectos de este párrafo es mexicano y no italiano ni español-) para hablar sobre la veracidad del discurso y su independencia respecto al apego biográfico, de ninguna manera restringe la narración amorosa al terreno de lo literario y sus labradores).

 

Ahora: generalizo a partir de mi propia experiencia y sin empacho

La literatura es también el espectáculo de la soledad.

Uno se da cuenta de ello desde sus primeras lecturas.

A mi madre, por ejemplo, le angustiaba mucho que yo pasara las tardes hojeando libros. Sal a jugar, me decía.

Supongo que la premonición de una vida poco acompañada para su descendiente la hacía olvidarse de que no contábamos con ningún vecinito apropiado y de que ella aún no había tenido más hijos. Y, para el caso, yo me sentía más cómoda memorizando las capitales africanas o leyendo las aventuras de  el cid que pateando una pelota de futbol contra la pared, haciendo de mi soledad algo evidente para los peatones.

Así, cuando la vocación por la escritura emerge del cuerpo infantil (casi siempre ocurre a esa edad, me parece) uno ya intuye lo que le espera.

La decisión por la palabra me ha acercado a algunos seres concretos pero me ha alejado de casi todo lo demás.

Los escritores que conozco suelen ser pésimos publirrelacionistas y carecer de empatía social desde lo todavía funcional hasta lo grave y lo verdaderamente trágico.

Por supuesto, hay excepciones aparentes: la otra noche quedé embelesada por la elocuencia de Juan Villoro en un acto en Casa América, aquí en Barcelona. Un verdadero maestro de la conversación, el sentido del humor y la coherencia.

Luego pensé en lo que se cuenta sobre el hermetismo de Juan Rulfo y me alegró mucho que otra vez se confirmara, en mi cabeza, la generalización (soy de fácil alegría).

Villoro comentó, entre otras cosas también alegres, que su horario de trabajo es bastante bancario y va de las ocho de la mañana a las dos de la tarde, más o menos.

Hasta él experimenta la soledad al menos seis horas diarias.

 

Una idea: la soledad es el puente que une a escritores y lectores.

A S. le gusta mucho cómo hablo.

No sé todavía si ha leído algo que yo haya escrito, pero me encuentro ideando alguna disculpa por no dedicarme al circo, a la música o al periodismo bonzo, porque el acto de escribir así nomás es solitario y aburrido y necesito hacerlo en el cuarto de al lado, donde nadie me vea.


Otra idea: comprendo profundamente a los escritores que deciden agruparse en generaciones literarias y bautizarlas con nombres chistosos; también a los integrantes de clubs de lectura de todo el mundo.

 

 

 

Anuncios
Etiquetado , , ,

Un pensamiento en “MALES QUE AQUEJAN AL ESCRITOR (UNA INTERPRETACIÓN PERSONAL). QUINTA ENTREGA.

  1. manu dice:

    Admiración y placer al leerte.

Otros deportistas opinaron

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: