Males que aquejan al escritor (una interpretación personal). Sexta y séptima entregas.

Canibalismo

La legítima preocupación colectiva por “no poder comer de la literatura” siempre me ha parecido muy extraña. Es como si algunos escritores no  acabaran de entender de qué está hecha su propia carne o no supieran que el idioma es rico en metáforas caníbales.

Quizá se trate únicamente de un pequeño error de vocabulario y de época: con el pago del alquiler y la rapidez de los tiempos, es fácil confundir palabras de un mismo campo semántico. Por ejemplo: “comer” y “alimentar”.

Oportunismo, influyentismo

De buenas a primeras, me niego siempre a pensar en ciertos escritores que me gustan como vedettes de algún tipo de poder.

Si algún día la veracidad histórica y/o periodística resultaran ineludibles, optaría por concentrarme únicamente en los textos y en olvidar, durante el tiempo que dure la lectura, en que tal vez  el cancán tuvo algo que ver con que esas obras maravillosas o con cierto no sé qué que qué se yo puedan estar ahora en mis manos.

Sin embargo, la mayor parte de las veces que he merodeado la biografía de mis héroes literarios en Google, resulta que fueron gente más bien encerrada en su casa o con muy poco talento para el ejercicio de la política en la más terrible de sus acepciones.

Entonces formulo la dudosa teoría de que el gran talento artístico está reñido con la  maldad y me siento bien.

*

Tratamiento de las ideas ingeniosas que acuden cuando uno está lejos del escritorio (y no pueden ser pasadas por alto):

  • Verificar si se ha metido lápiz y papel en la mochila.
  • Si no se cuenta con medios de escritura tradicional (los anteriormente citados) palparse el bolsillo para averiguar si su smartphone no se ha quedado en casa o no ha sido abducido durante su paseo. Si ha tiene suerte con éste último artilugio, puede elegir una de dos opciones:
  1. Utilizar la app ‘notas’ con la esperanza de aprovechar la idea algún día.
  2. Escribir un tuit y sepa que sus 140 caracteres monterrosianos ser perderán en la infinita e irremediable brevedad del timeline.
  • Si  tampoco dispone de medios de escritura electrónicos, ejercite la memoria.
    Le propongo empezar con esta frase: la oportunidad verbal, si no es sujetada, puede comportarse como el señor que salió a comprar cigarros y no volvió nunca. 

Persecución, ideología, indiferencia, carestía, incomprensión, analfabetismo, sectarismo, canibalismo, oportunismo, influyentismo, mafias, otros.
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Un pensamiento en “Males que aquejan al escritor (una interpretación personal). Sexta y séptima entregas.

  1. fabiola dice:

    me gusta mucho las cosas que se te ocurren y luego escribes 😉 te lo he dicho antes?.

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