Males que aquejan al escritor (una interpretación personal). 8 y 9 (Última entrega).

Mafias

Me parece idóneo y natural que haya escritores interesados en la mafia.

Más aún que lleven este interés al fondo mismo del endoesqueleto y se les mezcle con la médula ósea. Pienso que esa es la parte más importante porque si se les queda en los músculos o en lo blandito, el interés permanecerá como una mera afición (feliz pero estéril) que no moverá ningún tipo de montaña o navío y carecerá del poder gravitatorio que pegará a los escritores a la silla de trabajo.

Por ejemplo:

Cuando un joven escritor fascinado por la mafia se lo tomó en serio, comenzó por lo más obvio, que en su caso fue investigar la etimología de la palabra mafia. Así aprendió que este vocablo proviene, según casi todos los estudiosos, del árabe. A partir de ahí, el joven escritor se dejó las pestañas, cierta firmeza de los glúteos y moderadas muestras de saliva en la esquina inferior derecha de las hojas de los libros sobre el tema. Asimismo, coleccionó todos los cómics pertinentes. También se quedó miope de tanto mirar Los Soprano (o eso quiso creer)  y la trilogía El Padrino (lo que derivó en una sincera afición por el cine de Ford Coppola y su hija Sofía, aunque siempre la reconoció como un entretenimiento saludable). Hizo de Roberto Saviano su héroe personal. También vio Gomorra en el cine y abandonó la sala excitado y afligido. Aprendió italiano en una escuela de idiomas cercana a su casa y probó las duras mieles de la autodisciplina con la lengua albanesa y sus refranes. Por supuesto, no dejó de leer a Saint-Exupéry, a Twain, a London, a Poe, a Cervantes, de la Cruz, Rulfo, Borges, Cortázar, Faulkner, Darío, Mistral, Neruda (porque así son las cosas), Villaurrutia, Pizarnik, Paz, Bolaño, Fogwill, Mishima, Apollinaire, Woolf, Piglia, el valiente Reinaldo, Curtis Garland, a Whitman, a Aira y cuanta novela policiaca encontró en la biblioteca. Y otros, los demás. Desordenado y como lo fue descubriendo y aunque claramente la mafia no estaba a simple vista siempre presente, en el fondo brillante, blanco, aglutinante sí lo estuvo: las ganas, el estilo, la vida. El tiempo que se piensa infinito o insuficiente a golpe de tecla, la confianza variable, la necedad de soldado.

El joven escritor solicitó la obtención de una beca para la creación artística, categoría literatura. Le fue negada. Pero sigue intentando -a modo de alegría anual y hábito de formal esperanza- obtenerla.

Otros 

Hasta ahora, he encontrado sólo dos maneras de abordar este asunto de la escritura:

  1. Leyendo, despedazando algo que está dentro y lamiéndolo con lengua de gato. Desbaratar como ritual perpetuo. Disciplina militar plegable. Invertir en al menos un buen diccionario de sinónimos y antónimos y acceder a él como quien lee Rayuela.
  2. No la conozco.

 

 

Persecución, ideología, indiferencia, carestía, incomprensión, analfabetismo, sectarismo, canibalismo, oportunismo, influyentismo, mafias, otros.

 

 

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